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Saturday, November 28, 2020

Devocional CPTLN — Se han cumplido entre nosotros

 

Se han cumplido entre nosotros

Excelentísimo Teófilo: Muchos han tratado ya de relatar en forma ordenada la historia de los sucesos que ciertamente se han cumplido entre nosotros, tal y como nos los enseñaron quienes desde el principio fueron testigos presenciales y ministros de la palabra. Después de haber investigado todo con sumo cuidado desde su origen, me ha parecido una buena idea escribírtelas por orden, para que llegues a conocer bien la verdad de lo que se te ha enseñado.

Escribo esto durante la pandemia, y estoy tan erizada como un puercoespín. Tenemos órdenes de quedarnos en casa, por lo que somos tres personas y un perro que compartimos el mismo pequeño espacio. El aire está lleno de quejas (no solo del perro). Estamos de mal humor y nos gruñimos unos a otros, ¡en la casa de un pastor! ¿Dónde está Dios en este lío?

Quizás Lucas estaba pensando en algo así cuando escribió su introducción para Teófilo. Lucas dice que está escribiendo una narración "de los sucesos... que se han cumplido entre nosotros". Él no dice "lo que nosotros hicimos", ni tampoco "cómo Dios nos usó". Lo pone todo usando los verbos en forma pasiva.

¿Quién había cumplido todas estas cosas? Claramente es Dios. ¿Qué hacemos nosotros, entonces? Sospecho que, más que nada, nos interponemos en el camino. ¿Y qué se logra de todos modos, a pesar de nosotros? La venida de Dios a nuestro mundo. El nacimiento de Dios como ser humano en la persona de Jesucristo. El comienzo de los actos salvíficos de Dios, ya que él nos rescata de nuestra situación de quebranto, muerte y contaminación pecaminosa. Este Adviento, veamos lo que Dios está haciendo en medio de nosotros.

ORACIÓN: Señor, gracias por amarme y salvarme, a pesar de mí. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
* ¿Cómo afecta a tu estado de ánimo tu relación con el Señor?

* ¿Por qué crees que Dios eligió salvarnos solo por su cuenta, sin nuestra ayuda?

* ¿Te consuela eso? ¿Por qué sí o por qué no?
© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones. Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.
Escribo esto durante la pandemia, y estoy tan erizada como un puercoespín. Tenemos órdenes de quedarnos en casa, por lo que somos tres personas y un perro que compartimos el mismo pequeño espacio. El aire está lleno de quejas (no solo del perro). Estamos de mal humor y nos gruñimos unos a otros, ¡en la casa de un pastor! ¿Dónde está Dios en este lío?

Thursday, November 26, 2020

Devocional CPTLN — Las imágenes de Dios

 

Las imágenes de Dios

Jesús hizo muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre.

"Una imagen vale más que mil palabras."

En un viaje misionero a Tailandia, mi esposa y yo tomamos más de 8.000 fotografías. Pero mi imagen favorita es una que nunca capturé, al menos no en una foto, pues ocurrió demasiado rápido: tres personas en un scooter. Lo había visto a menudo: la madre conducía la hija iba atrás y un niño más pequeño iba adelante.

Lo que hizo que esta imagen fuera tan especial fue la sonrisa alegre en el rostro de la niña, que decía: "No tengo ninguna preocupación en el mundo". No tenía precio, pero antes de que pudiera levantar mi cámara y tomar la foto, el scooter se había ido. Así que la memoricé cuidadosamente.

Pienso que debemos hacer lo mismo con la Palabra de Dios.

Las páginas de la Biblia muestran una imagen tras otra de un Dios amoroso que trae perdón, vida y salvación a un mundo pecador. Mi imagen bíblica favorita es la de una cruz vacía y manchada de sangre frente a una tumba abierta. Jesús se para frente a esa tumba y habla con una mujer. Él dice: "ve a donde están mis hermanos, y diles de mi parte que subo a mi Padre y Padre de ustedes, a mi Dios y Dios de ustedes" (Juan 20:17b). La sonrisa en Su rostro lo dice todo: "¡Estoy vivo! El pecado y la muerte han sido conquistados. ¡Eres perdonado por fe en mí "

Las fotografías aumentan de valor cuando comunican la verdad entre el fotógrafo y el espectador. Esto es cierto con respecto a la obvia alegría de la niña en el scooter. También es cierto para el cuadro mucho más significativo que muestran las Escrituras de Dios salvándonos del pecado y la muerte. De hecho, las imágenes bíblicas (las verdades inspiradas por el Espíritu) que se encuentran en la Palabra de Dios son tan poderosas, que crean fe en los corazones de quienes son tocados por el Espíritu Santo.

Por supuesto, una persona nunca conocerá ni apreciará el amor de Dios hasta que mire el álbum de fotos de su Hijo Jesús. Es entonces que, al mirar las imágenes de Dios obrando en el Antiguo y Nuevo Testamento, verá que el libro de imágenes de Dios es una obra maestra con un tema que se extiende de punta a punta: Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo Jesús para salvarlo (ver Juan 3:16).

ORACIÓN: Padre celestial, crea en nosotros el anhelo de verte en tu Palabra y de conocer el amor con el que nos has amado. En el nombre de Jesús. Amén.

Tomado del "Álbum de fotos de Dios", Rev. Keith Ringers

Para reflexionar:
1. ¿Qué otras cosas crees que hizo Jesús que los escritores de los Evangelios no incluyeron?

2. ¿Tienes una imagen visual particular de las Escrituras en la que te gusta pensar? ¿Cuál es?
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"Una imagen vale más que mil palabras."

Wednesday, November 25, 2020

Devocional CPTLN — Podemos estar preparados

 

Podemos estar preparados

[Jesús dijo] "En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo. Sólo el Padre lo sabe. Pero ustedes, presten atención y manténganse atentos, porque no saben cuándo llegará el momento. Es como cuando alguien deja su casa y se va lejos, y delega autoridad en sus siervos y deja a cada uno una tarea, y ordena al portero mantenerse despierto. Así que ustedes deben mantenerse despiertos, porque no saben cuándo vendrá el señor de la casa, si al caer la tarde, o a la medianoche, o cuando cante el gallo, o al amanecer; no sea que venga cuando menos lo esperen, y los encuentre dormidos. Esto que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos!"

¿Alguna vez te pusieron a cargo de algo mientras la persona encargada no estaba? ¿Cómo te fue? ¿Estaba todo en orden cuando la persona regresó? ¿Te volverían a confiar esa tarea?

¿O fue como el adolescente cuyos padres se fueron de viaje al extranjero? Dado que era propenso a las fiestas, sabía que tenía tiempo para ordenar la casa antes de que regresaran. Es decir, a menos que regresaran un día antes, que fue exactamente lo que sucedió. El día que iba a sacar la basura, tirando latas y botellas y vaciando los ceniceros, nunca sucedió del todo. Al menos no de la manera que pretendía el adolescente, ya que sus padres llegaron 24 horas antes de lo fijado y vieron los restos de varias fiestas y un hijo muy atontado.

Como una fuerte advertencia a los creyentes para que eviten ser tomados desprevenidos sin estar preparados, Jesús nos dice: "presten atención y manténganse atentos, porque no saben cuándo llegará el momento." El Nuevo Testamento está lleno de exhortaciones a estar alerta (ver Mateo 24:44; 1 Pedro 1:13; 1 Tesalonicenses 5:2-9; Lucas 21:36). Estas sinceras palabras de consejo espiritual nos han sido dadas por una razón: Jesús regresará por su pueblo, y no sabemos cuándo.

Estos llamados del Salvador y sus apóstoles para que prestemos toda nuestra atención al regreso del Señor siguen siendo válidos en el siglo XXI. La lucha por nuestra atención es feroz y proviene de todos los ángulos, por lo que la victoria de Jesús sobre el pecado, la muerte y el diablo puede perderse en medio del torbellino de nuestra era.

Es decir, si no estamos listos. Pero podemos estar listos y esperando el regreso del Maestro. Jesús nos dice: "Manténganse listos, con la ropa puesta y con su lámpara encendida. Sean como los siervos que están pendientes de que su señor regrese de una fiesta de bodas: en cuanto su señor llega y llama, ellos le abren enseguida. ¡Dichosos los siervos a los que su señor encuentra pendientes de su regreso!" (Lucas 12: 35-37a).

ORACIÓN: Padre celestial, prepáranos para el regreso de tu Hijo. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!

Paul Schreiber

Para reflexionar:
1. Aunque la Escritura no nos dice cuándo regresará Jesús, sí nos dice que regresará. ¿Te anima esto a mantenerte alerta?

2. ¿Dios te ha puesto "a cargo" de algo? ¿Cómo te mantienes enfocado en esa tarea?
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¿Alguna vez te pusieron a cargo de algo mientras la persona encargada no estaba? ¿Cómo te fue?

Tuesday, November 24, 2020

Devocional CPTLN — Vivir dando gracias

 

Vivir dando gracias

Que la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo sean con ustedes. Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes y por la gracia que él les ha dado en Cristo Jesús. Porque en él ustedes fueron enriquecidos en todas las cosas, tanto en palabra como en conocimiento. Así se ha confirmado en ustedes el testimonio acerca de Cristo, de tal manera que nada les falta en ningún don, mientras esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, el cual también los confirmará hasta el fin, para que sean irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Hace algunos años, un pequeño grupo de estudiantes y yo estábamos haciendo un breve "recorrido" de seis semanas por algunas iglesias en los estados del Medio Oeste. Nuestra "misión" era visitar congregaciones, compartir nuestra fe y promover nuestra escuela. Fue un esfuerzo combinado de evangelismo y reclutamiento.

Una de las mejores cosas de hacer eso fue la oportunidad de pasar la noche con las familias de la iglesia que tuvieron la amabilidad de abrirnos sus casas. La familia que me hospedó solía recibir grupos de jóvenes, visitantes a su iglesia e incluso estudiantes de intercambio extranjeros. Esto me intrigó, pues yo creía que las familias con las que nos quedamos quizás nos hospedaban con cierta reticencia.

Pero esa no fue mi experiencia en absoluto. De hecho, mostrar hospitalidad parecía ser algo así como una especialidad menor entre estas familias. Durante las comidas compartían sus historias: qué los había llevado a esa área, a qué se dedicaban, cuánto tiempo habían sido miembros de su iglesia, etc.

Y, por supuesto, también compartía yo mi historia, lo que estaba estudiando y lo que planeaba hacer después de la universidad.

Recuerdo que una familia en el área de Kansas City tenía una placa en su casa. En realidad, estaba en su baño: "Acción de Gracias es vivir dando gracias". Tan simple, tan profundo. Perfecto para una audiencia cautiva. No se trata de dar las gracias un día al año por todas las cosas buenas que tenemos en este país. Se trata de vivir cada día con gratitud, ansiosos de que el mundo sepa cuán agradecidos estamos por todo lo que Dios ha hecho por nosotros en Jesús.

Ese dicho me quedó grabado. Naturalmente, no siempre lo vivo y, a veces, probablemente parezco cualquier cosa menos agradecido, pero lo estoy. Una cosa es segura. Este año es un momento perfecto para poner en acción ese vivir dando gracias. Si bien el Día de Acción de Gracias y la Navidad pueden verse diferentes al año pasado, sabemos que Dios nos ha dado todo en Jesús (ver 1 Pedro 1:3), y Él siempre está a nuestro lado. ¿De qué más podríamos estar agradecidos?

ORACIÓN: Padre Celestial, te damos gracias por todas las cosas buenas, especialmente por Jesús nuestro Salvador. En su Nombre oramos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:
1. ¿Cómo demuestras tu aprecio por la comunidad de fe en la que participas?

2. ¿Qué puedes hacer para que otros estén agradecidos por ti?
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¿Cómo demuestras tu aprecio por la comunidad de fe en la que participas?

Monday, November 23, 2020

Devocional CPTLN — Añoranzas

 

Añoranzas

¡Cómo quisiera que rasgaras los cielos y bajaras! ¡Que los montes se derritieran ante ti como ante un fuego abrasador que todo lo funde, como un fuego que hace hervir el agua! ¡Así tu nombre sería reconocido por tus enemigos, y las naciones temblarían en tu presencia! Cuando tú descendiste e hiciste maravillas que nunca imaginamos, los montes temblaron ante ti. Nunca antes hubo oídos que lo oyeran ni ojos que lo vieran, ni nadie supo de un Dios que, como tú, actuara en favor de aquellos que en él confían. Tú has salido al encuentro de los que practican la justicia con alegría, y de los que se acuerdan de ti y siguen tus enseñanzas. Pero te enojas si pecamos y no dejamos de pecar. ¿Acaso podremos alcanzar la salvación? Todos nosotros estamos llenos de impureza; todos nuestros actos de justicia son como un trapo lleno de inmundicia. Todos nosotros somos como hojas caídas; ¡nuestras maldades nos arrastran como el viento! Ya no hay nadie que invoque tu nombre, ni que se despierte y busque tu apoyo. Por eso nos diste la espalda, y nos dejaste caer en poder de nuestras maldades. Pero tú, Señor, eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú eres quien nos da forma; todos nosotros somos obra de tus manos. No te enojes demasiado, Señor, ni tengas presente nuestra iniquidad todo el tiempo. Toma en cuenta que todos nosotros somos tu pueblo.

Escucha las palabras de Isaías: "¡Cómo quisiera que rasgaras los cielos y bajaras!" Isaías anhela que Dios se acerque, anhela la presencia del Señor. Le duele estar alejado del agua viva, del aliento de la vida. Recuerda los viejos tiempos, cuando Israel había caminado con Dios por el desierto y se había encontrado con Él en el monte Sinaí. Esos sí eran días felices, piensa Isaías.

Pero ya no es así. ¿Por qué? Porque el pueblo se ha comportado mal en sus palabras, pensamientos y acciones; se han separado de la fuente de la vida, de Dios mismo, y sufren por ello. E Isaías confiesa que esto también es cierto para él.

Y también es cierto para nosotros. Nosotros también nos hemos alejado del Señor y anhelamos al Dios que hemos abandonado. Pero al igual que Isaías y el pueblo de Israel, no podemos regresar a la presencia de Dios por nuestra cuenta. O Dios rasga los cielos y desciende, o estamos perdidos. Es así de simple.

Desde su momento en la historia, Isaías suplica a Dios: "No te enojes demasiado, Señor, ni tengas presente nuestra iniquidad todo el tiempo". Tiene esperanza porque sabe que Dios es misericordioso. Pero desde nuestro momento en la historia tenemos algo aún mejor: el conocimiento de que Dios ya ha escuchado nuestras oraciones, ha abierto los cielos y ha bajado en la persona de Jesucristo, nuestro Salvador, nacido para librarnos.

Ya no necesitamos añorar los buenos viejos tiempos de la presencia de Dios en el Sinaí. Tenemos algo mucho mejor: Dios en la carne, cargando nuestros pecados en la cruz, dejándolos en la tumba y resucitando de entre los muertos tres días después. Ahora tenemos a Jesús, quien es nuestra vida y salvación. Nuestros corazones anhelantes pueden estar satisfechos, porque Él nos ha dicho: "No te dejaré ni te desampararé jamás" (Hebreos 13:5b).

ORACIÓN: Señor, déjame vivir siempre en Tu presencia. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
1. ¿Qué haces cuando anhelas a Dios?

2. ¿Cómo sabes que Jesús está contigo, más allá de que lo sientas o no?
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¿Qué haces cuando anhelas a Dios?

Sunday, November 22, 2020

Devocional CPTLN — Lágrimas para beber

 

Lágrimas para beber

Señor, Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo te mostrarás indignado contra la oración de tu pueblo? Nos has dado a comer lágrimas en vez de pan; nos has hecho beber lágrimas en abundancia. Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; nuestros enemigos se burlan de nosotros. ¡Restáuranos, Dios de los ejércitos! ¡Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvados!

No es inusual escuchar en los salmos una súplica a Dios para que responda a las oraciones personales del salmista. En el Salmo 39:12a, el salmista dice: "Señor, ¡escucha mi oración! ¡Atiende a mi clamor!", y en el Salmo 61:1: "Dios mío, ¡escucha mi clamor! ¡Atiende mi oración!" En el salmo de hoy, la petición es diferente. El salmista ruega a Dios no por él mismo, sino por el pueblo de Israel. Los israelitas casi se ahogan en sus lágrimas. Dios les había dado lágrimas para comer y beber. Para empeorar las cosas, los enemigos se burlan de ellos israelitas y, sin duda, se burlan de un Dios que aparentemente se niega a escuchar las oraciones de su propio pueblo.

Sabemos lo que significa ahogarnos en nuestras propias lágrimas. A través del miedo, la enfermedad y el dolor, puede parecer, al menos desde un punto de vista terrenal, que Dios no nos está escuchando y que nos hace "beber lágrimas en abundancia". Los incrédulos se burlan de lo que perciben como la absoluta futilidad de la oración, negando la existencia de un Dios que escucha y contesta la oración.

Sin embargo, no estamos solos con nuestras lágrimas. Durante su ministerio terrenal, nuestro Señor también lloró. Sus lágrimas en la tumba de Lázaro impresionaron a los dolientes allí reunidos. Jesús lloró por Jerusalén y el sufrimiento que vendría a la ciudad que había rechazado a su Mesías. En la cruz Jesús clamó a su Padre y, aunque no sabemos si el Salvador derramó lágrimas de dolor y desolación, soportó el ridículo de sus enemigos mientras se reían de sus oraciones sin respuesta: "Ya que él confió en Dios, pues que Dios lo libre ahora, si lo quiere" (Mateo 27:43a).

Sabemos que las oraciones de Jesús fueron escuchadas y respondidas. "Cuando Cristo vivía en este mundo, con gran clamor y lágrimas ofreció ruegos y súplicas al que lo podía librar de la muerte, y fue escuchado por su temor reverente" (Hebreos 5:7). El Hijo de Dios reverente y obediente sufrió y murió en la cruz, pero el Padre lo salvó de la corrupción de la muerte y lo resucitó para convertirse en la fuente de nuestra salvación. En la Persona de Cristo Jesús, Dios mismo ha derramado lágrimas y ve nuestras lágrimas. Por amor a su Hijo, perdona nuestros pecados y escucha nuestras oraciones. En Cristo somos restaurados y salvos. Ahora vivimos en la luz que es el rostro resplandeciente del favor de Dios. A veces derramaremos lágrimas de angustia en la tierra, pero un día viviremos en la presencia de Dios para siempre y Él enjugará cada lágrima de nuestros ojos.

ORACIÓN: Padre Celestial, por amor a tu Hijo recuerda nuestras lágrimas y responde nuestras oraciones. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:
1. ¿Podría ser la oración del salmista la que se dice de la iglesia de hoy?

2. ¿Incluyes en tus oraciones a la iglesia, a tu nación y a los creyentes de todo el mundo?
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Sabemos lo que significa ahogarnos en nuestras propias lágrimas. Sin embargo, no estamos solos con nuestras lágrimas.

Thursday, November 19, 2020

Devocional CPTLN — Una lección gratis

 

Una lección gratis

La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todos los que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; pero son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyó Cristo Jesús.

Si eres padre, enseñas a tus hijos a ser responsables: por ejemplo, les dices que si quieren algo, deben ganárselo. Con esta idea arraigada en la mente desde nuestra juventud, ¿es de extrañar que haya malentendidos sobre la salvación, la justificación y la vida eterna? La mentalidad de trabajar para ganar beneficios es tan generalizada que, cuando consideramos el Evangelio, suena extraño, improbable y totalmente increíble.

Dicho esto, Romanos 3: 22-24 es claro: la salvación es un "regalo". ¿Pero cómo puede ser esto? Algo como la salvación no puede ser fácil. Tiene que haber algún esfuerzo; tenemos que trabajar para ganarlo, ¿verdad? Tal fue el pensamiento durante la Reforma. La iglesia institucional estaba enseñando, y la gente creía, que llegar al cielo requería nuestro esfuerzo: decir un cierto número de oraciones, cumplir con deberes religiosos y sociales, etc.

Usando las Escrituras, Martín Lutero y otros reformadores demostraron lo que la Biblia había estado diciendo todo el tiempo. Nadie puede "ganarse" el perdón de Dios y la vida eterna. ¡Es gratis! Dios te ama y te lo da por Jesús. No hemos sido lo suficientemente buenos, pero Jesús sí. No hacemos todas las cosas bien, pero Jesús sí. No podemos trabajar lo suficiente, pero Jesús sí. No es nuestro esfuerzo lo que nos salva: es la obra de Jesús y solo de Jesús.

En la cruz Jesús tomó nuestros pecados, todos ellos, sobre sí mismo. Allí recibió el castigo que merecíamos. Él tomó nuestra culpa y murió en nuestro lugar para ganar nuestro perdón. Cuando Jesús dijo: "Consumado es" (ver Juan 19:30), lo dijo en serio. ¡Misión cumplida! Y cuando resucitó de los muertos, el Padre selló la obra de redención de su Hijo. Ahora, la vida eterna se ofrece a todos los que creen en él, ¡como un regalo!

Así que, cuando les enseñes a tus hijos a trabajar duro por lo que quieren en esta vida, puedes hacerlo con la conciencia tranquila. Así es como funciona el mundo. Así es como funciona la sociedad. Pero la lección más importante para ellos (y para nosotros) es que así no es como Dios funciona. No podemos ganarnos su favor. No hay nada que podamos hacer porque no hay nada que podríamos hacer.

El perdón de Dios y el regalo de la salvación eterna han sido comprados en nuestro nombre por Jesús y son dados gratuitamente a todos aquellos quienes confían en él como su Señor y Salvador. Puede que no se ajuste a nuestra forma de pensar sobre cómo funcionan las cosas en este mundo, pero eso no debería sorprendernos. Dios se dedica a hacer cosas que no esperaríamos, salvándonos de una manera que va en contra de nuestra forma de pensar.

"El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios. Pues está escrito: «Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los inteligentes.»" (1 Corintios 1:18-19).

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por el don de tu Hijo Jesús. En su Nombre oramos. Amén.

Adaptado del mensaje, "Cuando lo libre significa gratis", del Rev. Dr. Kurt Taylor, director del programa de Ministerios de la Iglesia en la Universidad de Concordia, Wisconsin.

Para reflexionar:
1. ¿Has intentado "ganarte" el amor y el perdón de Dios? ¿De qué manera?

2. ¿Cómo le explicas a alguien que el amor de Dios es gratuito y está disponible para todos?
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Si eres padre, enseñas a tus hijos a ser responsables: por ejemplo, les dices que si quieren algo, deben ganárselo.

Wednesday, November 18, 2020

Devocional CPTLN — ¿Y qué del infierno?

 

¿Y qué del infierno?

[Jesús dijo] "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, se sentará en su trono de gloria, y todas las naciones serán reunidas ante él. Entonces él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda, y entonces el Rey dirá a los de su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me cubrieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a visitarme... Entonces dirá también a los de la izquierda: "¡Apártense de mí, malditos! ¡Vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles!"

Cuando mi hijo era pequeño, pasó por una fase en la que el tema del infierno le preocupaba mucho y nosotros no sabíamos por qué, ya que nuestra familia siempre enfatizó el amor y el perdón de Jesús. Aun así, él nos hacía un millón de preguntas sobre el infierno. ¿Qué es? ¿Dónde está? ¿Cómo se llega allí? ¿Cómo es por dentro? Su ansiedad aumentaba y no podíamos detenerla. Finalmente, un día le pregunté: "¿Por qué preguntas tanto acerca del infierno, si nunca vas a ir allí? Ese fue el final de esas preguntas. Volvió a sus Legos feliz y tranquilo, y yo volví a hacer mis cosas.

Muchas personas tienen miedo de terminar en el infierno, ya sea porque cargan con una vieja culpa, o creen que no son lo suficientemente buenos para Dios, o piensan que tal vez Dios no pueda o quiera amarlos para siempre. Y esa preocupación envenena sus vidas y las hace vivir sin el gozo que Jesús quiere que tengan.

Pero en la parábola de hoy, Jesús dice algo respecto al infierno que puede consolarnos: es "el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles". Presta atención a esas palabras. El infierno no fue hecho para seres humanos; ese nunca fue su propósito. El infierno fue pensado como una prisión para el diablo. Cualquier ser humano que termina allí está en el lugar equivocado, no está en absoluto donde Dios quiere que esté.

Entonces, ¿dónde se supone que deben estar los seres humanos? Las propias palabras de Jesús nos dan la respuesta: "Vengan, benditos de mi Padre, y hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo". Dios nos hizo para el cielo, para el paraíso, para su propio reino. Eso es lo que planeó desde que comenzó el mundo. Todo nuestro pecado no puede cambiar ese hecho. Dios planeó esto antes de que Adán y Eva pecaran, y ciertamente antes que tú y yo lo hiciéramos. Él tiene la intención de llevarnos a casa.

Es por eso que Jesús vino a nosotros como ser humano: para ser nuestro Salvador. Y por eso sufrió y murió por nosotros: para resucitar de entre los muertos tres días después. Jesús vino para llevarnos a casa. El infierno no es tu destino. Jesús te está llamando a sí mismo, para pertenecerle para siempre. Él tiene un lugar listo para ti. ¿Irás con él?

ORACIÓN: Señor Jesús, déjame estar contigo para siempre en tu reino. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
1. ¿Por qué es tan difícil creer que Dios nos perdona y nos quiere?

2. ¿Qué te recuerda que Dios te ama y te ha hecho Su hijo?
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Cuando mi hijo era pequeño, pasó por una fase en la que el tema del infierno le preocupaba mucho y nosotros no sabíamos por qué, ya que nuestra familia siempre enfatizó el amor y el perdón de Jesús.

Tuesday, November 17, 2020

Devocional CPTLN — Las primicias

 

Las primicias

... pero el hecho es que Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primicias de los que murieron; porque así como la muerte vino por medio de un solo hombre, también por medio de un solo hombre vino la resurrección de los muertos. Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: en primer lugar, Cristo; y después, cuando Cristo venga, los que son de él. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue el reino al Dios y Padre, y haya puesto fin a todo dominio, autoridad y poder. Porque es necesario que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies, y el último enemigo que será destruido es la muerte.

¿Alguna vez has cultivado un huerto? Todos los años mi familia planta tomates y, a veces verduras vietnamitas como el melón amargo y la calabaza de aspecto extraño. Las calabazas no me interesan, normalmente las regalamos, pero espero con ansias esos primeros tomates. Los como allí mismo, en el huerto, después de limpiarlos con la mano. Nada sabe mejor.

Esos primeros tomates saben aún más dulces porque sé lo que significan: que muchos, muchos más están en camino, en solo una semana o dos, cuando la cocina estará a rebosar y la gente llevará cajas llenas a la iglesia. Esos primeros tomates son las primicias, la garantía cálida y dulce del resto de la cosecha. Son un signo de esperanza recompensada: el punto culminante del ciclo que va desde la fe de principios de primavera, hasta la realidad de mediados de verano.

Por eso a Jesús se le llama las "primicias" de entre los muertos: porque él es el primero en resucitar de entre los muertos para no morir nunca más, viviendo para siempre la vida indestructible y gozosa de los hijos de Dios. Él es el primero, pero no será el último, ya que se acerca una gran cosecha: la de todo el pueblo de Dios que pertenece a Jesús. Todos aquellos por quienes Jesús murió y resucitó, todos los que confían en él, serán parte de esa cosecha. Nosotros también nos levantaremos en el Último Día, completos de nuevo, en cuerpo y alma, y nos regocijaremos.

Todavía estamos en la temporada de siembra. Y a veces es difícil imaginar esa cosecha lejana, cuando todo el pueblo de Dios estará vivo de nuevo, cuando los cementerios estarán vacíos y el universo resonará de regocijo. Pero sucederá. Ya tenemos nuestras primicias para garantizarlo: Jesús, nuestro Salvador.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a encontrar esperanza y fortaleza en tu resurrección, especialmente cuando estoy afligido o asustado. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
1. ¿Qué sientes al pensar en tu futura resurrección o en la de las personas que amas?

2. ¿De qué manera te ayuda saber que Jesús ya pasó por la muerte y la resurrección?
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¿Alguna vez has cultivado un huerto?

Monday, November 16, 2020

Devocional CPTLN — Después del desastre

 

Después del desastre

Sí, así ha dicho Dios el Señor: «Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas, y yo mismo las cuidaré, tal y como las cuida el pastor cuando se halla entre sus ovejas esparcidas. Yo las rescataré de todos los lugares por los que fueron esparcidas aquel día nublado y oscuro. Las sacaré de los pueblos y países donde ahora están, y las traeré a su propia tierra; las apacentaré en los montes y en las riberas de Israel, y en todos los lugares habitados del país. Las apacentaré en los mejores pastos, y pondré su aprisco en los altos montes de Israel; allí dormirán en un buen redil, y serán apacentadas en los pastos suculentos de los montes de Israel. Yo les daré a mis ovejas buenos pastos y apriscos seguros. Buscaré a las ovejas perdidas, y devolveré al redil a las que perdieron el camino; les vendaré las patas a las ovejas lastimadas, y fortaleceré a las ovejas débiles. Seré justo con mis ovejas, pero eliminaré a las ovejas engordadas y rechonchas.»
¿Alguna vez has tenido que lidiar con un desastre?

Si es así, sabes que cuando te enfrentas con un desastre, no hay tiempo para entrar en pánico, llorar o tener miedo. Alguien tiene que lidiar con él, y ese alguien eres tú. Primero tus ojos recorren la escena para ver quién está sangrando, lastimado, o simplemente magullado. Luego, te fijas para ver si alguna amenaza inmediata, como un incendio o automóviles que se aproximan. Después haces un inventario de los recursos a mano: alguien que pueda buscar ayuda, con qué auxiliar a quienes están lastimados, etc. Y finalmente entras en acción haciendo todo lo que puedes, hasta que todo termina y puedes irte a tu casa a desplomarte en un sillón.

En el texto para hoy, Ezequiel nos muestra a Dios lidiando con un desastre. Su pueblo ha sido atacado y esparcido como ovejas indefensas ante el mal. Y Dios dice: "Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas, y yo mismo las cuidaré... Yo las rescataré de todos los lugares por los que fueron esparcidas aquel día nublado y oscuro... Las sacaré de los pueblos y países donde ahora están... Buscaré a las ovejas perdidas, y devolveré al redil a las que perdieron el camino; les vendaré las patas a las ovejas lastimadas, y fortaleceré a las ovejas débiles. Seré justo con mis ovejas, pero eliminaré a las ovejas engordadas y rechonchas".

¿Cómo hizo Dios eso? ¿Cómo lidia Dios con el desastre que es nuestro mundo hoy, lleno de violencia, odio, plagas, guerras y anarquía? ¿Cómo lidia con nuestros desastres personales: nuestro dolor, vergüenza, miedo, preocupación y soledad? A través de Jesucristo, nuestro Pastor.

Mira lo que dice el Señor: "Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas". Dios mismo vino a nuestro mundo en busca de nosotros. Durante su ministerio enseñó la verdad, sanó a los enfermos, resucitó a los muertos y dio las buenas nuevas de salvación a los pobres. Y finalmente puso fin a todo esto dando su vida por sus ovejas. A través de su muerte nos liberó del poder del mal, y mediante su resurrección de entre los muertos nos trajo una vida que durará para siempre. Nuestro desastre se ha convertido en una bendición.

ORACIÓN: Amado Señor, gracias por ser mi Pastor y mantenerme cerca de Ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
1. Si alguna vez has sufrido un desastre, ¿quién te ayudó? ¿De qué forma y por qué lo hizo?

2. ¿Puedes ver a Jesucristo reflejado en el cuidado amoroso de esa persona?
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¿Alguna vez has tenido que lidiar con un desastre?

Sunday, November 15, 2020

Devocional CPTLN — Creados y redimidos

 

Creados y redimidos

¡Grande es el Señor, nuestro Dios! ¡Gran Rey es él sobre todos los dioses! En su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas. Suyo es también el mar, pues él lo hizo, y sus manos formaron la tierra seca. ¡Vengan, y rindámosle adoración! ¡Arrodillémonos delante del Señor, nuestro Creador!
Los dioses de otras religiones exigen y reclaman cosas. Muchos creen que las estrellas y los planetas controlan el destino humano, una afirmación falsa que da un estatus divino a los cuerpos celestes creados. Incluso la tierra misma se describe a veces como una diosa, personificada como la "madre naturaleza" o "madre tierra". Quienes creen en estas falsas ideas "cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y honraron y dieron culto a las criaturas antes que al Creador" (Romanos 1:25a).

Esos otros "dioses" no tienen ningún derecho real sobre la tierra o cualquier parte de la creación. Solo el Dios Trino es Dios. Como nos recuerda la Escritura: "Todos los dioses de los pueblos son ídolos, pero el Señor es quien creó los cielos" (1 Crónicas 16:26). Por lo tanto, no debemos adorar a la creación, sino reconocer a su Creador y adorarlo solo a Él. Desde los valles más profundos y las profundidades del océano hasta las montañas más altas, la tierra pertenece al Señor porque Él creó todo. A su orden, "subieron a los montes, bajaron por los valles" (Salmo 104:8a). Dios dio el cuidado de Su creación a los seres humanos que Él creó, diciéndoles: "¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!" (Génesis 1: 28b).

Las personas bajo cuyo cuidado Dios puso al principio a su creación, se sumergieron voluntariamente a sí mismas y al mundo en las tinieblas del pecado y la muerte. Sin embargo, nuestro gran Dios y Rey amaba al mundo que había creado, por lo que envió a su Hijo a rescatarlo. Jesús tomó sobre sí mismo la culpa del pecado de la raza humana y sufrió la pena de muerte que nos correspondía a nosotros por nuestra rebelión contra nuestro Creador. ¡Ningún otro "dios" ha hecho eso! Luego, Jesús resucitó triunfante sobre la muerte en la mañana de Pascua.

Por la gracia de Dios, mediante la fe en Jesús, nuestros pecados son borrados por la sangre del Salvador. Jesús, por quien y para quien fueron creadas todas las cosas, reina ahora en exaltada gloria sin compartir su dominio con los ídolos pues se le ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. En un gran día aún por venir, Jesús nuestro Señor regresará en gloria como Rey y Juez. Esta tierra presente pasará, y Dios creará un cielo y una tierra nuevos, haciendo nuevas todas las cosas.

Nuestro Creador y Salvador sostiene en su mano los lugares más profundos de la tierra y las montañas más altas. ¡Y nos sostiene también a nosotros! Por el poder del Espíritu Santo, solo hay una respuesta que podemos dar: "¡Vengan, y rindámosle adoración! ¡Arrodillémonos delante del Señor, nuestro Creador!"

ORACIÓN: Dios Todopoderoso, por tu amor por el mundo enviaste a tu Hijo para que fuera su Salvador. Ayúdanos a ser buenos administradores de tu creación y fieles testigos de Jesús nuestro Señor. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:
1. ¿Alguna vez algo en la naturaleza te ha hecho pensar "aquí veo la mano de Dios"? ¿Qué fue?

2. ¿Te ha dado Dios el privilegio de cuidar a otras personas? ¿Quiénes son y cómo los cuidas?

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Los dioses de otras religiones exigen y reclaman cosas. Muchos creen que las estrellas y los planetas controlan el destino humano.

Thursday, November 12, 2020

Devocional CPTLN — ¿Dónde cayó?

 

¿Dónde cayó?

Un día, algunos de los profetas le dijeron a Eliseo: «Mira, el lugar en que vivimos contigo ya nos resulta muy estrecho. Vayamos al río Jordán y tomemos cada uno de nosotros una viga de allí, y levantemos allí mismo un lugar donde podamos vivir.» Eliseo les dijo que fueran, pero uno de ellos le pidió que los acompañara. Y Eliseo aceptó. Y así, se fue al Jordán con ellos, y cuando llegaron allá cortaron la madera. Pero sucedió que, mientras uno de ellos derribaba un árbol, el hacha se le cayó al agua; entonces comenzó a gritar: «¡Ay, señor, el hacha era prestada!» El varón de Dios le preguntó: «¿Y dónde cayó?» Cuando aquél le mostró el lugar, Eliseo cortó un palo y lo echó al agua, con lo que hizo que el hacha flotara; entonces le ordenó que recogiera el hacha, y aquél extendió la mano y la sacó del agua.

Las tardes lluviosas de otoño proporcionan una deliciosa excusa para explorar una habitación que rara vez se toca. Escondidos en un rincón lejano se encuentran tesoros medio olvidados que garantizan evocar carcajadas o ensueños de recuerdos agridulces. Ciertas partes de las Escrituras a menudo se encuentran escondidas en un rincón lejano de la memoria. Los eruditos las exponen con menos frecuencia y los pastores predican sobre ellas con menos frecuencia. Sin embargo, cuando se les quita el polvo y se traen a la luz, sonreímos al descubrir una vez más una faceta olvidada del cuidado de nuestro Padre.

Uno de mis ejemplos favoritos de esto es el relato de Eliseo y el proyecto de construcción que se encuentra en 2 Reyes 6:1-7. Parece que el lugar que había estado albergando a quienes estudiaban con el profeta Eliseo se había vuelto demasiado pequeño, por lo que uno de ellos sugirió hacer algo más grande. Eliseo estuvo de acuerdo, por lo que comenzaron a talar árboles para obtener madera. Mientras trabajaban, una pobre alma aparentemente más apta para blandir un lápiz que un hacha, accidentalmente dejó caer la herramienta en el cercano río Jordán. El horror se apoderó de inmediato de su corazón, pues el hacha era prestada. Eliseo lo calmó preguntándole simplemente: "¿Y dónde cayó?" Mostrado el lugar, el profeta arrojó un palo al río. Pronto, la cabeza del hacha salió a la superficie balanceándose como un corcho en el agua.

La lección de ese día necesitaba poca explicación: Dios se preocupa hasta por las cosas más pequeñas de nuestra vida: la llanta pinchada, el jefe malhumorado, el pastel de carne quemado.

Y no son solo las pequeñas cosas que le preocupan. En Jesús, el Padre se ha ocupado de todos los detalles de nuestra vida: las heridas que nos cuesta superar, los lamentos que no podemos callar y los pecados que no podemos eliminar. Jesús llevó todo a la cruz, allí lo conquistó y nos dio su victoria (ver 1 Corintios 15:57). Sabiendo esto, no nos queda duda que él está siempre con y por nosotros.

Así que recuerda: cuando necesites ayuda con los detalles, él se inclina para susurrarte suavemente "¿Dónde cayó? ¿Qué es lo que necesitas? ¿Cómo te puedo ayudar?"

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por tu cuidado atento. En el nombre de Jesús. Amén.

The Lutheran Layman, 1980, Jane Fryar

Para reflexionar:
1. ¿Le has pedido ayuda a Dios ante una situación que te parecía imposible de solucionar?

2. ¿Has tenido la oportunidad de hacerles saber a otros que Jesús está con ellos cuando la vida se pone difícil?
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Las tardes lluviosas de otoño proporcionan una deliciosa excusa para explorar una habitación que rara vez se toca.

Wednesday, November 11, 2020

Devocional CPTLN — ¿Diferentes o iguales?

 

¿Diferentes o iguales?

[Dijo Jesús] Porque el reino de los cielos es como un hombre que al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encomendó sus bienes. Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue de viaje. El que había recibido los cinco talentos, enseguida fue y negoció con ellos y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido los dos talentos ganó otros dos. Pero el que había recibido uno, fue y cavó en la tierra y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino* el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido los cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: «Señor, me entregaste cinco talentos; mira, he ganado otros cinco talentos». Su señor le dijo: «Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor». Llegando también el de los dos talentos, dijo: «Señor, me entregaste dos talentos; mira, he ganado otros dos talentos». Su señor le dijo: «Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor».

¿Alguna vez te has preguntado acerca de las diferentes cantidades en esta historia? El amo le da a un siervo cinco talentos, a otro dos y a otro solo uno. Los sirvientes, por supuesto, somos nosotros, y el amo es Jesús, quien nos ha dejado para invertir todo lo que nos ha dado: nuestros dones y talentos, nuestras bendiciones y, sobre todo, el mensaje de su salvación. Cuando Jesús regrese, saldará cuentas con nosotros.

Hasta ahora todo está bien. Pero está claro que no todos los siervos comenzamos con la misma cantidad de cosas, ya sea en la parábola o en la vida real. Algunos de nosotros nacemos con buena salud y gran inteligencia, en familias amorosas y comunidades seguras, mientras que otros lo hacemos con exactamente lo contrario. ¿Es eso justo? Es fácil ponerse mal con Dios y decir: "No, no es justo. Él tiene más que yo. Estoy enojado y me niego a hacer mi trabajo como sirviente".

Pero si hacemos eso, estamos perdiendo el sentido de la historia. Miremos de nuevo. Los dos primeros sirvientes hacen exactamente lo mismo: ponen el dinero a trabajar y obtienen ganancias. Cada uno tiene un beneficio de tamaño diferente, como era de esperar. Pero cuando el maestro regresa, su alegría es idéntica. A ambos les dice exactamente lo mismo: "Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor".

Así es también con nosotros. No importa si somos el apóstol Pablo o las criaturas más pobres, enfermas y desfavorecidas de la tierra. A los ojos de Dios lo que tenemos es un poco, nada más. Lo que importa es nuestra fidelidad al Salvador que murió y resucitó por nosotros. Y lo que tenemos que esperar, ¡será maravilloso! Cuando Jesús regrese nos pondrá por encima de mucho y entraremos en el gozo de Jesús. Ese es su plan para cada uno de nosotros.

ORACIÓN: Señor, ayúdame a serte fiel, esperando siempre tu gozo. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
1. ¿Qué cosas te ha dado Dios y cómo estás sirviendo al Señor con ellas?

2. ¿Con qué empezó Jesús y qué provecho obtuvo a través de su servicio fiel a Dios el Padre?

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¿Alguna vez te has preguntado acerca de las diferentes cantidades en esta historia?

Tuesday, November 10, 2020

Devocional CPTLN — El ladrón de Dios

 

El ladrón de Dios

En cuanto a los tiempos y las ocasiones, no hace falta, hermanos míos, que yo les escriba. Ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como ladrón en la noche. De repente, cuando la gente diga: «Paz y seguridad», les sobrevendrá la destrucción, como le llegan a la mujer encinta los dolores, y no escaparán. Pero ustedes, hermanos, no viven en tinieblas, como para que ese día los sorprenda como un ladrón, sino que todos ustedes son hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de la oscuridad, así que no durmamos como los demás, sino mantengámonos atentos y sobrios. Los que duermen, de noche duermen; los que se embriagan, de noche se embriagan; pero nosotros, los que somos del día, debemos ser sobrios, ya que nos hemos revestido de la coraza de la fe y del amor, y tenemos como casco la esperanza de la salvación. Dios no nos ha puesto para sufrir el castigo, sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos unidos a él. Por lo tanto, anímense y edifíquense unos a otros, como en efecto ya lo hacen.

Las Escrituras a menudo hablan de la obra de Dios con un elemento de sorpresa. Dios hace las cosas en su propio tiempo y términos, sin tener en cuenta nuestros tiempos o conveniencia. Sin embargo, quiere que estemos atentos a las cosas que vendrán, como su futura venida, y sobre todo, que estemos preparados para ello.

Con respecto a esto, el apóstol Pablo sintió que los tesalonicenses estaban en buena forma. Sabían que el regreso de Jesús podría llegar "como ladrón en la noche", sin importar cómo fuera el mundo a su alrededor o lo que la gente estuviera diciendo. A ellos, el regreso de Jesús no los tomaría desprevenidos, no los iba a sorprender. Si el amado ladrón de Dios entraba en su casa, sin importar la hora, estarían listos. Jesús los encontraría preparados.

Mientras esperamos a nuestro Salvador, vamos viendo la obra de Dios a medida que su Palabra se va abriendo camino en la vida de las personas en todo el mundo. Algunos lo encuentran por primera vez; otros están echando un segundo vistazo y descubren que sus vidas están cambiando a medida que el Espíritu de Dios los lleva al arrepentimiento, creando sed de las aguas vivas que solo Jesús puede proveer (ver Juan 7:37-39).

Lenta pero constante, la comunión de los creyentes en todo el mundo crece a medida que el toque milagroso de Dios transforma vidas de oscuridad en hijos de la luz. "Dios no nos ha puesto para sufrir el castigo, sino para alcanzar la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos unidos a él."

El ladrón está viniendo. Estemos listos para cuando llegue.

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por tu paciencia y misericordia al salvarnos. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:
1. ¿Por qué crees que las Escrituras usan el ejemplo de estar borrachos para quienes no están listos para el regreso de Jesús?

2. ¿Cómo te mantienes preparado para la llegada repentina de Jesús? ¿Algún consejo que puedas compartir?
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Las Escrituras a menudo hablan de la obra de Dios con un elemento de sorpresa.

Monday, November 9, 2020

Devocional CPTLN — ¿Juicio o misericordia?

 

¿Juicio o misericordia?

Guardemos silencio en presencia de nuestro Señor y Dios. Ya está cerca el día del Señor. Ya el Señor ha preparado el sacrificio, y ha purificado a sus convidados. En el día del sacrificio, yo, el Señor, castigaré a los magnates y a los hijos del rey, y a todos los que visten como extranjeros. Ese día castigaré también a todos los que dan un salto al cruzar la puerta, y a los que llenan de robo y de engaño las casas de sus amos… castigaré a los que se hallan en tranquilo reposo… a esos que dentro de sí piensan: "El Señor no hace bien ni hace mal… Ya está cerca el gran día del Señor. Ya está cerca, muy cerca. Será un día de amargura y de gran estrépito…

El libro de Sofonías comienza con una fiesta, o al menos así lo parece: "Guardemos silencio en presencia de nuestro Señor y Dios. Ya está cerca el día del Señor. Ya el Señor ha preparado el sacrificio, y ha purificado a sus convidados". En los días del Antiguo Testamento, cuando se quería celebrar, se sacrificaba un animal en el templo y luego se llevaba a casa la mayor parte de la carne para compartir con la familia y amigos. Era una ocasión especial, por lo que los invitados querrían estar preparados por dentro y por fuera para honrar la comida del sacrificio.

Pero sigue leyendo y ¡cuidado! La fiesta se desvanece y Dios dice: "Castigaré a los magnates y a los hijos del rey… a los que llenan de robo y engaño las casas de sus amos… a los que se hallan en tranquilo reposo… a esos que dentro de sí piensan: "El Señor no hace bien ni hace mal…". ¿Cómo? Entonces esto no es una fiesta, sino un juicio; el sacrificio no es un animal, sino las personas malvadas de Jerusalén, ¡y nadie quiere participar de este sacrificio!

Aquí quisiera cerrar el libro y seguir adelante. Pero eso sería un gran error, porque siempre que encontramos el juicio de Dios, la misericordia le sigue de cerca. El resto de Sofonías describe la compasión que Dios mostrará a su pueblo después que él limpie su maldad. Él dice: "El Señor está en medio de ti, y te salvará con su poder; por ti se regocijará y se alegrará; por amor guardará silencio, y con cánticos se regocijará por ti" (Sofonías 3:17). Parece que la fiesta ha vuelto. Dios perdonará a su pueblo y todo irá bien.

¿Qué pasó? ¿Por qué Dios ha cambiado de dirección? Regresemos y miremos esas primeras palabras nuevamente: "Ya está cerca el día del Señor. Ya el Señor ha preparado el sacrificio, y ha purificado a sus convidados". Tal vez sea una fiesta después de todo, pero muy diferente de lo que imaginamos. "Ya el Señor ha preparado el sacrificio". Sí, Él se ha preparado para sacrificarse a sí mismo, deshaciéndose de toda nuestra maldad sufriendo y muriendo en la cruz. "Ha purificado a sus invitados", y esos invitados somos nosotros. Él nos ha hecho santos mediante el Bautismo y el don del Espíritu Santo.

Ahora ya no estamos bajo juicio; ahora somos la familia amada de Dios, reunidos alrededor de su mesa para cenar. Ahora nos deleitamos en su cuerpo y sangre en la Comunión, y nos regocijamos con el Señor que murió y resucitó para hacernos suyos... porque nos ama.

ORACIÓN: Señor, gracias por sacarnos del juicio y hacernos tus invitados amados. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
1. ¿Recuerdas alguna historia bíblica en la que Dios sigue el juicio con misericordia?

2. ¿Crees que a Dios le gusta juzgar a las personas? ¿Por qué sí o por qué no?
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El libro de Sofonías comienza con una fiesta, o al menos así lo parece: "Guardemos silencio en presencia de nuestro Señor y Dios.

Sunday, November 8, 2020

Devocional CPTLN — Sabiduría de lo alto

 

Sabiduría de lo alto

Setenta años son los días de nuestra vida; ochenta años llegan a vivir los más robustos. Pero esa fuerza no es más que trabajos y molestias, pues los años pronto pasan, lo mismo que nosotros. ¿Quién conoce la fuerza de tu ira, y hasta qué punto tu enojo debe ser temido? ¡Enséñanos a contar bien nuestros días, para que en el corazón acumulemos sabiduría!

Si bien estas no son palabras muy alentadoras, debemos reconocer que es difícil estar en desacuerdo con el salmista. Algunas personas viven más de 100 años, aunque es raro, y si bien muchos celebran 90 años o más, el salmista observa acertadamente que los años de nuestra vida son 70 u 80. Cualquiera que sea el número de años involucrados, podemos estar de acuerdo en que la duración de una vida no es más que "trabajos y molestias".

¿Vivimos con temor de la ira y el juicio de Dios? ¿Es esa la fuente de nuestro problema? El salmista está preocupado por eso: "Tienes ante ti nuestras maldades; ¡pones al descubierto nuestros pecados!" (Salmo 90:8). Con él oramos por una comprensión realista de nuestra limitada esperanza de vida, "para que en el corazón acumulemos sabiduría". Pero, ¿buscamos y seguimos la sabiduría divina revelada en la Palabra de Dios o la del mundo?

La sabiduría del mundo nos dice (como se expresa en la parábola de Jesús): "Ya puede descansar mi alma, pues ahora tengo guardados muchos bienes para muchos años. Ahora, pues, ¡a comer, a beber y a disfrutar!" (Lucas 12:19b). La sabiduría de lo alto nos dice: " Más bien, anímense unos a otros día tras día, mientras se diga «Hoy», para que el engaño del pecado no endurezca a nadie" (Hebreos 3:13). La sabiduría del mundo afirma que el arrepentimiento y la fe son innecesarios y que la cruz es una tontería. ¿Qué puede importar, dice, que un rabino judío fuera crucificado por los romanos hace siglos? La sabiduría de la Palabra responde: "Porque Dios no permitió que el mundo lo conociera mediante la sabiduría, sino que dispuso salvar a los creyentes por la locura de la predicación" (1 Corintios 1:21). Ante el desprecio del mundo, predicamos con valentía a Jesucristo crucificado (ver 1 Corintios 2:2).

La sabiduría del mundo encuentra la felicidad para hoy y la esperanza para el futuro en actividades egocéntricas, pero como dijo sabiamente Pablo: " Si nuestra esperanza en Cristo fuera únicamente para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los hombres" (1 Corintios 15:9). Esta esperanza es una esperanza mundana y tristemente limitada. La sabiduría piadosa, un don del Espíritu Santo que habita en nosotros, nos enseña a mirar al futuro con esperanza en Cristo, a esperar con confianza el día de su regreso y la resurrección de nuestro cuerpo glorificado (¡y sin edad!). Cada año que el Señor nuestro Dios nos concede, con sabiduría piadosa y con humilde arrepentimiento nos unimos al salmista en agradecimiento: "¡Sácianos de tu misericordia al empezar el día, y todos nuestros días cantaremos y estaremos felices!" (Salmo 90:14).

ORACIÓN: Señor, a lo largo de nuestros años, ayúdanos por tu Espíritu a crecer en la sabiduría de tu santa Palabra. Amén.

Dra. Carol Geisler

Para reflexionar:
* ¿Le temes a la vejez? ¿Cómo vives de manera diferente ahora que cuando eras más joven?

* ¿Qué haces para acumular sabiduría en tu corazón? ¿Qué significa para ti tener sabiduría en tu corazón?
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Si bien estas no son palabras muy alentadoras, debemos reconocer que es difícil estar en desacuerdo con el salmista.

Thursday, November 5, 2020

Devocional CPTLN — Llamándonos a casa

 

Llamándonos a casa

Así que siempre vivimos en plena confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo no estamos en el hogar celestial con el Señor. Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos. Sí, estamos plenamente confiados, y preferiríamos estar fuera de este cuerpo terrenal porque entonces estaríamos en el hogar celestial con el Señor. Así que, ya sea que estemos aquí en este cuerpo o ausentes de este cuerpo, nuestro objetivo es agradarlo a él.

Para mí, la peor parte de viajar es despedirse.

Visitar a familiares y amigos en lugares lejanos después de mucho tiempo de no verlos, siempre es un placer. El momento alegre del encuentro y el recordar los viejos tiempos llenan el corazón de calidez. Hay historias frescas para contar, preguntas para hacer y contestar, esperanzas y planes para compartir, y todo esto muchas veces se hace en torno a una mesa de comida, que lo hace aún más agradable.

Pero antes de que todo esto comience, uno sabe que también terminará. E incluso mientras estamos juntos, disfrutando del reencuentro, sabemos que pronto nos separaremos. Ahí es cuando la tristeza se instala y, como una nube oscura y lúgubre que oculta los rayos del sol, toda la calidez y el placer de la visita, aunque recién experimentada, rápidamente se convierte en otro recuerdo.

Afortunadamente, el dolor que se siente al partir se alivia en parte con el trabajo y la simple tarea de continuar con la vida. Nuestro regreso a casa a menudo también se suaviza con la esperanza de algún encuentro futuro en el que podamos disfrutar una vez más de la compañía del otro.

Todo esto tiene su paralelo en nuestra relación con nuestro Señor y nuestro eventual hogar y refugio: el cielo. Hay muchas cosas que pueden mantenernos distantes en nuestra relación con Dios: orgullo, amargura, descontento, tristeza o incluso placer o éxito material nos desconectan de Dios, nos volvemos desapegados, solos e infelices. La profunda comunión que necesitamos con Dios está ausente; nos duele el corazón, y sabemos que es hora de volver a Él.

Si sientes que te has distanciado de Dios, debes saber que Él te está llamando. Sólo cuando recorremos el camino con Él, hecho posible por Jesús, podemos sentirnos conformes en este mundo. Él es el bálsamo que requieren nuestras heridas; quien acortó la distancia entre nosotros y el Padre a través de su vida, muerte y resurrección.

Jesús sabe esto. Por eso nos dijo: "No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios; crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchos aposentos. Si así no fuera, ya les hubiera dicho. Así que voy a preparar lugar para ustedes. Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez, y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, también ustedes estén"(Juan 14:1-3). En casa con el Señor, donde nunca tendremos que despedirnos.

ORACIÓN: Padre celestial, llévanos donde tú estás. En el nombre de Jesús. Amén.

Jon Suel

Para reflexionar:
* Es difícil caminar solo por fe. ¿Cómo mantienes tu mirada enfocada en Dios?

* ¿Te consuela saber que Jesús ha preparado un lugar en el cielo para los creyentes?

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Para mí, la peor parte de viajar es despedirse.

Wednesday, November 4, 2020

Devocional CPTLN — Estar preparados

 

Estar preparados

[Dijo Jesús] »En aquel tiempo, el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomaron sus lámparas, y salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomaron sus lámparas, pero no llevaron aceite; en cambio, las prudentes llevaron sus lámparas y también vasijas con aceite. Como el esposo se demoró, todas cabecearon y se durmieron. A la medianoche se oyó gritar: "¡Aquí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!" Todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Entonces las insensatas dijeron a las prudentes: "Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando." Pero las prudentes les respondieron: "A fin de que no nos falte a nosotras ni a ustedes, vayan a los que venden, y compren para ustedes mismas." Pero mientras ellas fueron a comprar, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y se cerró la puerta. Después llegaron también las otras vírgenes, y decían: "¡Señor, señor, ábrenos!" Pero él les respondió: "De cierto les digo, que no las conozco." Estén atentos, porque ustedes no saben el día ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá.

Trabajo con una tropa de Boy Scouts. Una de las cosas que les decimos a los niños cuando van de campamento, es que deben llevar un pilas extras, pues generalmente tienen que caminar por la noche, ya sea para ir a una actividad o simplemente para ir al baño. Si se apaga una linterna y no hay pilas de repuesto... nunca lo volverían a hacer.

Las jóvenes en la historia de Jesús se están preparando para un banquete de bodas. El novio está por venir, pero no saben exactamente cuándo. Como probablemente será después del anochecer, han llevado lámparas de aceite para iluminar el camino. ¡Qué fiesta tan maravillosa será! Todos están listos para empezar.

Pero el novio se retrasa, así que las jóvenes se sientan a esperar y se quedan dormidas hasta la medianoche, cuando finalmente llega. Es entonces que la mitad de ellas descubre la vergonzosa verdad: no habían planeado un retraso y, ahora que ha llegado el momento, no tienen suficiente aceite para mantener sus lámparas encendidas. No estaban preparadas y por eso se perdieron la fiesta.

Para quienes estamos esperando dar la bienvenida a Jesús, el Novio verdadero, esta es una seria advertencia. ¡Nadie quiere ser atrapado desprevenido por el fin del mundo! ¡Nadie quiere perderse la fiesta eterna de Dios! Por eso debemos estar preparados. Pero, ¿cómo? Podemos asegurarnos de que tenemos el aceite de la fe que necesitamos: el Espíritu Santo viviendo en nosotros. No podemos hacer eso por nosotros mismos, por supuesto; ese es un regalo que solo Dios puede darnos. Ese es el regalo que Jesús hizo nuestro al sufrir, morir y resucitar. A él le podemos decir: "Señor, ayúdame a confiar en ti. Dame una fe firme y ayúdame a estar listo cuando vengas". Y luego podemos relajarnos, porque sabemos que cuando venga, estaremos listos.

ORACIÓN: Amado Señor, prepárame para tu venida. Haz que tu Espíritu Santo gobierne mi corazón y ayúdame a confiar siempre en ti. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
* ¿Hay algo en tu futuro para lo cual necesitas prepararte? ¿De qué manera?

* Piensa en algún momento de tu vida en el que no estuviste preparado para un evento inesperado. ¿Qué podrías haber hecho diferente?
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Trabajo con una tropa de Boy Scouts. Una de las cosas que les decimos a los niños cuando van de campamento, es que deben llevar un pilas extras, pues generalmente tienen que caminar por la noche, ya sea para ir a una actividad o simplemente para ir al baño. Si se apaga una linterna y no hay pilas de repuesto... nunca lo volverían a hacer.

Tuesday, November 3, 2020

Devocional CPTLN — Consuelo ante la incertidumbre

 

Consuelo ante la incertidumbre

Hermanos, no queremos que ustedes se queden sin saber lo que pasará con los que ya han muerto, ni que se pongan tristes, como los que no tienen esperanza. Así como creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios levantará con Jesús a los que murieron en él. Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron, sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.

Este año ciertamente quedará grabado en los libros de historia. Con la alteración a la vida que ha traído el Coronavirus y con tantas personas que han sido afectadas por él, abundan las preguntas y los miedos. En medio de tanta incertidumbre buscamos certeza, pero la certeza es escasa.

A algo así se refería el apóstol Pablo en su carta a la iglesia de Tesalónica, quienes se preguntaban qué pasaba con quienes habían muerto. Querían algo de certeza, algo de claridad. Si bien estos primeros cristianos fueron "un ejemplo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya", por sus vidas de devoción a Dios y servicio a los demás (ver 1 Tesalonicenses 1), al igual que muchos de nosotros estaban desconcertados por lo que les pasa a quienes mueren.

Entonces Pablo les da un mensaje para centrarlos en la fe. Él conocía bien la lucha que enfrentaban con la cultura pagana circundante y la oposición que encontraron de muchos judíos. Ambos grupos eran hostiles a la salvación ofrecida gratuitamente a todos a través de la obra de Jesús en la cruz y confirmada en su resurrección. Tantos mensajes contradictorios. Tantas fuerzas opuestas a la gracia de Dios en Jesús. El corazón del apóstol debe haber sufrido por los tesalonicenses. Pablo quería que ellos supieran que Dios se preocupaba por ellos no solo en este mundo, sino también en el venidero. La verdad "que Jesús murió y resucitó", que Pablo compartió con ellos desde el principio, es la misma verdad que un día encontrará cumplimiento en la propia resurrección de los muertos de los creyentes tesalonicenses.

Buenas noticias, sin duda, pero a veces difíciles de aceptar en un mundo donde recibimos tantos mensajes contradictorios. Al igual que los tesalonicenses, Dios quiere que nos aferremos con fe a sus promesas. Como Pablo escribió a la iglesia en Roma: "¡Que el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en la fe, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo!" (Romanos 15:13).

ORACIÓN: Padre Celestial, da certeza a nuestra fe mientras confiamos en tus promesas eternas. En el nombre de Jesús. Amén.

Paul Schreiber

Para reflexionar:
* ¿De qué maneras ha cambiado tu vida debido al Coronavirus?

* ¿De qué maneras te aferras a Dios cuando los mensajes del mundo que te rodea se oponen a tu fe?
© Copyright 2020 Cristo Para Todas Las Naciones. Que a través de estos devocionales, la Palabra de Dios te refresque en tu diario caminar.
Este año ciertamente quedará grabado en los libros de historia.

Monday, November 2, 2020

Devocional CPTLN — Que fluya la justicia

 

Que fluya la justicia

¡Ay de los que anhelan que llegue el día del Señor! ¿Para qué quieren que llegue el día del Señor? Será un día de tinieblas, y no de luz. Será como cuando alguien huye de un león, y se topa con un oso. O como cuando alguien entra en su casa y, al apoyarse en la pared, una culebra le muerde la mano. El día del Señor no será de luz, sino de tinieblas. ¡Será un día sombrío, sin resplandor alguno! «Yo aborrezco sus fiestas solemnes. ¡No las soporto, ni me complacen sus reuniones! Cuando me ofrezcan sus ofrendas y holocaustos no los recibiré, ni miraré los animales engordados que me presenten como ofrendas de paz. Alejen de mí la multitud de sus cantos. No quiero escuchar las melodías de sus liras. Prefiero que fluya la justicia como un río, y que el derecho mane como un impetuoso arroyo.

Este es un pasaje realmente extraño. Aparentemente, en los días de Amós las personas hablaban de cuánto deseaban que llegara el Día del Señor, lo que llamaríamos el Día del Juicio, el fin del mundo, el día de la abrumadora victoria final de Dios. Esperaban ansiosos ese día debido a todas las profecías que lo rodeaban: los enemigos de Israel serían destruidos, no habría más guerras, habría suficiente comida para todo el pueblo de Dios, Dios enjugaría toda lágrima de sus ojos. ¿Cómo no habría de gustarles?

Pero Amós vio a lo que NO estaban prestando atención: que el Día del Señor viene con juicio. ¿Qué pasará con quienes se creen seguros, pero no han examinado su vida? Como dice Amós: "... han vendido al justo por dinero, y al pobre por un par de zapatos; han aplastado en el suelo a los desvalidos, han torcido el camino de los humildes; ... y en la casa de sus dioses se embriagan con el vino que reciben como multa" (Amós 2:6b-7a, 8b).

Y Jesús lo describió así: "Porque tuve hambre, y no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; fui forastero, y no me recibieron; estuve desnudo, y no me cubrieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron... De cierto les digo que todo lo que no hicieron por uno de estos más pequeños, tampoco por mí lo hicieron" (Mateo 25: 42-43, 45b).

Estas son fuertes palabras de juicio. ¿Qué podemos hacer? Ninguno de nosotros ha vivido una vida perfecta. Todos podemos recordar ocasiones en las que no nos comportamos como hijos de Dios, en que mostramos odio en vez de amor y miedo en vez de confianza; en que hicimos daño en vez de bien o ignoramos las dificultados de aquéllos a quienes Dios nos envió para que cuidemos. ¿Cómo podemos salvarnos?

Solo a través de Jesucristo, nuestro misericordioso Salvador. Él nos vio cuando teníamos hambre y sed, cuando éramos pobres y estábamos enfermos, solitarios y oprimidos, enemigos de Dios y esclavos del pecado, y no se apartó de nosotros. Por su gran amor se hizo uno de nosotros, para servir, sufrir, morir en una cruz y resucitar de entre los muertos, para así liberarnos del poder del mal y la muerte, y llevarnos a la vida y libertad de los hijos de Dios.

Jesús tuvo compasión de nosotros. Hagamos lo mismo con los demás.

ORACIÓN: Amado Señor, vive a través de mí y úsame para bendecir a quienes están en necesidad. Amén.

Dra. Kari Vo

Para reflexionar:
* ¿Puedes pensar en una persona que necesite conocer a través de ti el amor de Jesús?

* ¿Qué podrías hacer para ayudar a esa persona?
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Este es un pasaje realmente extraño. Aparentemente, en los días de Amós las personas hablaban de cuánto deseaban que llegara el Día del Señor, lo que llamaríamos el Día del Juicio, el fin del mundo, el día de la abrumadora victoria final de Dios.